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feb 13

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Desarrollo psicomotor en el niño de 0 a 6 años

Publicado en PSICOLOGIA MAYUBEN
LOGOPEDA MAYUBEN

Autora Rocío Silva de Soto

Qué es el desarrollo psicomotor? ¿Qué factores influyen en el desarrollo psicomotor?

El crecimiento y maduración cerebral depende en gran parte de la experiencia. El desarrollo psicomotor permite al niño explorar el mundo que le rodea, le abre nuevas y grandes posibilidades de relacionarse con el entorno y con los demás, y esto le permitirá tener diferentes experiencias que contribuirán a su maduración cerebral . De aquí se deduce de la importancia de dejar que el niño se mueva, toque, experimente. No tienen por qué ser niños revoltosos como a veces decimos, son niños, y es normal que a medida que sus habilidades motoras se van desarrollando deseen explorar más su entorno (solo habrá que prohibirles aquello que pueda ser dañino para ellos).

Cuando hablamos de desarrollo psicomotor, nos referimos principalmente al desarrollo de dos tipos de habilidades:

Habilidades motoras gruesas: desarrollo de habilidades que implican todo el cuerpo, movimientos más próximos al tronco, durante el primer año y, posteriormente, la marcha, actividades que implican el equilibrio, la carrera, trepar, saltar, dar patada, lanzar, recibir, botar, nadar…

Habilidades motoras finas: se trata de movimientos mucho más precisos y concretos que realizamos con las partes más distantes al tronco. No referimos sobre todo al movimiento de los dedos, muñeca, la prensión, incluso los movimientos que realizamos con la boca, lengua, labios para articular los sonidos.

El desarrollo psicomotor del niño está condicionado en primer lugar por la propia maduración biológica del niño, pero ésta maduración se ve favorecida gracias al aprendizaje, que es el resultado de la interacción del niño con su entorno, y a sus hábitos de vida que veíamos en el taller anterior (alimentación, horas de descanso). Por ello, aprendizaje y maduración se retroalimentan. De aquí se deducen algunas conclusiones importantes que los padres tendrán que tener en cuenta en su actuación:

oNo hay aprendizaje sin maduración fisiológica, y como hemos dicho, a su vez el aprendizaje favorece la maduración cerebral del niño. Sin embargo, hay que evitar la enseñanza forzada (tratar que el niño haga algo para lo que aún no está preparado), ya que puede generar en él desmotivación al comprobar que no es capaz de hacer lo que le dicen.

oEl Desarrollo motor se ajusta a una pauta predecible, todos los niños atraviesan más o menos las mismas etapas, aunque puede variar el tiempo que tarde cada uno. Saber esto es útil, pues si sabemos en qué estadio está y cuál es el siguiente, podemos realizar con él algunas actividades a modo de juego que le ayuden a pasar a la siguiente fase y no pretenderemos que llegue más lejos de lo que realmente puede dar.

Leyes del Desarrollo Psicomotor y fases en la evolución

Conocer cómo son las fases y etapas que atraviesa el desarrollo motor puede resultar de gran utilidad para los padres, pues les ayudará a saber acompañar y favorecer todo el proceso de maduración a las fases siguientes, les permitirá ajustarse mejor a las necesidades y posibilidades de su hijo en cada momento y les podrá servir como punto de referencia para detectar si puede existir algún problema o retraso que precise una ayuda un poco más especializada.
El desarrollo motor normal sigue unas leyes de maduración motriz que podemos resumir en tres:

1. Ley Céfalo-Caudal: sugiere que las partes superiores del cuerpo comienzan a funcionar antes que las inferiores, es decir, se controlan antes los movimientos de la cabeza que los de las piernas.

2. Ley Próximo-Distal: Indica que las funciones motrices maduran antes en las zonas más cercanas a la línea media del cuerpo que en las zonas más alejadas de dicha línea, de modo que el control de hombros es previo al de los brazos, y estos al de las manos. El control de los dedos es lo último que se consigue.

3.Ley General- Específico: Los movimientos globales o generales aparecen antes que los más localizados, precisos y coordinados. Un bebé cuando quiere alcanzar un objeto realiza movimientos amplios y poco coordinados y conforme se va desarrollando adquiere mayor precisión.

De estas leyes se derivan unos principios de intervención y principios básicos para una intervención educativa que guiarán posteriormente la elección de las actividades que realizamos en cada edad y los materiales que emplearemos.

Signos de alerta

La pronta detección de dificultades y la correcta interpretación de los signos de alerta que nos hacen sospechar la presencia de una posible alteración a nivel motriz nos permite actuar para prevenir o disminuir la posibilidad de instauración de una dificultad o reducir su limitación en distintas actividades, reduciendo el riesgo de discapacidad. Pero un signo de alerta no tiene valor por sí mismo, de forma aislada, sino en un contexto y en su conjunto; es la coincidencia de varios de ellos, lo que puede alertarnos ante un posible problema. Hay que ser muy prudentes a la hora de establecer un diagnóstico a partir de dichos signos. Estos sirven más para la observación y derivación.

Específicamente, en el desarrollo motor, constituyen signos de alerta los siguientes:

a)Si de 0 a 3 meses no controla cabeza o si al cogerle cruza las piernas en tijeras o presenta rigidez.

b)Si de 3 a 6 meses no utiliza una o ambas manos, no presta atención a los juguetes de colores vivos y móviles ni se los lleva a la boca, no se coge los pies con las manos y los lleva a la vertical o mantiene los puños cerrados fuertemente

c)Si a los 9 meses sus brazos no se cierran de forma simétrica o no se sostiene sentado.

d)Si a los 12 meses no se sostiene de pie con apoyo o hay mucha hipotonía muscular, o bien presenta un anómalo apoyo plantar (de puntillas, de lado, etc.).

e)Si a los 15 meses no es capaz de andar unos pasitos.

f) Si a los 18 meses no puede golpear el balón con el pie o no se agacha para coger objetos.

g)Si a los 30 meses o 3 años no señala partes gruesas de su cuerpo cuando se le pide, no es capaz de hacer una torre con 3 cubos, no es capaz de encajar 3 figuras.

¿Cómo estimular el desarrollo de las habilidades motoras gruesas?

La principal recomendación que se puede dar para favorecer el desarrollo motor del niño es dejarle espacio para moverse y explorar. Así es, en la medida en la que el niño tenga mayores oportunidades de desplazarse (ya a sea a rastras, a gatas, andando, apoyándose, etc.) irá adquiriendo mayor tonicidad en los músculos, el equilibrio, y la coordinación necesaria para poder moverse cada vez de manera más autónoma. Como comentamos al principio de este taller, la posibilidad de moverse no solo contribuirá a su maduración motriz, sino también a su aprendizaje y crecimiento en las demás áreas, pues se le abre al niño la posibilidad de conocer el mundo que le rodea. Todas estas nuevas experiencias, contribuirán al desarrollo cerebral, que a la vez repercutirá en el resto de su desarrollo. Para favorecer el movimiento del niño, hay una serie de cuestiones que es necesario tener en cuenta:

•Si está en la casa, prepararle un sitio lo más amplio posible para que el niño pueda moverse sin temor a que coja alguna infección o se ponga malo por ir por el suelo (poner una manta/toalla en el suelo para que pueda arrastrarse, gatear, voltearse).

•Intentar que sea un espacio con los menores riesgos posibles (esquinas de mesas, sillas, objetos delicados que puedan romperse)

•Al contrario de lo que se pueda pensar, evitar por completo el uso de los “taca-taca”, no permite al niño moverse con naturalidad, ni desarrollar el equilibrio o fortalecer los músculos.

•Si se va por la calle, no llevarlo siempre en carrito, sobre todo a partir de los 15 meses. Aunque al niño le cueste, es bueno acostumbrarle a que vaya cada vez más tiempo andando.

•Si se cae y se ve que no ha sido una caída grave, animarle a que se intente levantar él solo, no dramatizar, que no se asuste. Con un “venga, campeón, arriba” es suficiente.

•Una última recomendación: ¡Que se manche! Si un niño llega a casa manchado y lleno de polvo, significa que ha aprovechado muy bien el día. No limitarle las posibilidades de que realice actividades porque se vaya a ensuciar.

Tras estas recomendaciones básicas, a continuación se proponen una serie de actividades que se pueden realizar con el niño en el día a día a modo de juego que podrían ayudarle a poner en práctica diferentes movimientos con el cuerpo

Para controlar la cabeza (3-5 meses):

Estando el niño boca abajo, llamar su atención con objetos vistosos y sonoros. Cuando hayamos captado su atención, ir levantando el objeto, estimulando al niño a que levante la cabeza para seguirlo. Premiarle con caricias, sonrisa.

Estando el niño boca abajo y sobre los antebrazos, se hará lo mismo que en la actividad anterior.

Puesto el niño boca abajo, hacer la misma actividad, pero moviendo el objeto hacia los lados.

Cuando se tenga al niño cogido en brazos, favorecer la posición erecta de la cabeza, se puede ayudar ofreciéndole objetos vistosos en posición alta.

Mantenerse sentado (6-8 meses)

Poner al niño sentado, manteniéndole por la espalda

Poner al niño sentado, manteniéndole por las caderas

Poner al niño sentado con las piernas en abiertas en V y las manos apoyadas en el suelo. Se le ayudará a mantener esta posición ofreciéndole objetos para que juegue por ejemplo.

Estando el niño en posición supina, le enseñaremos un objeto atractivo para que intente coger extendiendo las manos y elevando cada vez más el tronco hasta quedar sentado.

Gatear (9-10 meses)

 Colocar al niño en posición de gateo, manteniéndolo con nuestras manos y eliminando cada vez más nuestra ayuda. Puede apoyarse primero en los antebrazos para pasar después a las manos.

 Colocar al niño en posición de gateo y cogido con nuestras manos, impulsar su cuerpo hacia delante y detrás en forma de balanceo para que adquiera fuerza en las manos y rodillas.

 Puesto el niño en posición de gateo, ir poniéndole a cierta distancia objetos atractivos para que se dirija hacia ellos gateando. Al principio se le permitirá que vaya arrastrando la tripa, pero poco a poco deberá ir pidiéndole que gatee.

 Puesto el niño en posición de gateo, colocar cojines o colchonetas de diferentes alturas, animándole que trepe hacia ellas.

Ponerse de pie (12 meses)

 Poner al niño de pie y le haremos que se agarre a un objeto a la altura de sus hombros sobre el qué habrá juguetes. Tratar de que se mantenga en esa posición el mayor tiempo posible.

 Agarrándose a las manos del adulto, el niño se irá poniendo de pie solo. Cada vez la ayuda del adulto será menor (primero agarrarlo fuerte con las manos, luego más suaves, solo con los dedos).

 El adulto, sentado sobre una silla y con las piernas abiertas, hará que el niño se ponga de pie agarrándose a sus piernas. Una vez de pie, el profesor irá separando sus piernas, poco a poco, hasta que el niño quede mantenido de pie sin apoyos.

Andar (13-15 meses) Cogido el niño por las manos, se le animará a dar varios pasos

 Sujetado el niño por la cintura, se le animará a dar pasos

 Puesto el adulto a un metro de distancia del niño y frente a él, le animará con sus expresiones y brazos para que llegue hasta él sin ninguna ayuda. Premiar el esfuerzo.

Hacerle recorrer diversas distancias, graduadas, ofreciéndole algún objeto o juguete que se atractivo para él.

 Dominar movimientos y coordinaciones de varios miembros conjuntamente.

 Jugar al niño al “que te pillo”

 Jugar al “corro” aumentando gradualmente la rapidez

 Imitar saltos, colocando cuerdas, obstáculos pequeños…

 Imitar carreras o movimientos de diferentes animales (rana, conejo, caballo)

 Lanzar objetos, jugar a los bolos, jugar a lanzar y recoger la pelota

 Jugar a lanzar objetos o aros a una abertura o un palo

 Chutar la pelota, pasar la pelota con el pie de un niño a otro, o al adulto

 Introducción a diferentes deportes: baloncesto, fútbol, bamington, etc.

 Prácticas de natación

¿Cómo estimular el desarrollo de las habilidades motrices finas?

El desarrollo de habilidades motrices finas se refiere fundamentalmente a la ejercitación de movimientos más precisos y concretos con las partes del cuerpo más alejadas del tronco: movimiento de muñecas, tobillos, manos, dedos. Estos se van perfeccionando una vez que el niño realiza movimientos más amplios y globales (Ej.: primero el niño realizará amplios movimientos con todo su cuerpo, luego con brazos, antebrazos, hasta llegar al movimiento más fino de la las manos y los dedos). ¿Qué tipo de actividades y juegos se pueden realizar para favorecer el desarrollo de estas habilidades? Sería bueno que todas estas acciones estuvieran incluidas en situaciones lúdicas, de juego, con canciones, realizando manualidades , etc.

 Antes de los 24 meses (2 años) (en orden creciente de dificultad)
 Hacer sonar un sonajero, peluche o cualquier objeto con música
 Mover las manos
 Abrir y cerrar las manos (puede estar incluido en juegos con canciones)
 Dar palmadas, movimientos aleatorios de muñecas
 Coger objetos de distintas formas, tamaños, texturas. Tocarlos, tirarlos, recogerlos.
 Meter y sacar juegos de encajes grandes con formas diferentes
 Meter formas variadas en una caja (con un agujero grande) y sacarlas
 Lanzarle una pelota rodando para que la coja y la vuelva a lanzar
 Arrugar papeles
 Romper el papel en trozos grandes y pegarlos (collage)
 Pintar con pintura de dedos
 Realizar garabatos en un papel grande con lápices o ceras gordas.
 Deshojar flores, pelar un plátano, coger gajos de una naranja y comérselos
 Tomar y colocar objetos progresivamente más pequeños: bolos, canicas
 Marcar números de teléfono
 Construir una torre con dos cubos
 Después de los 24 meses
 Romper un papel, hacer bolitas y pegarlo para rellenar un dibujo
 Recortar con tijeras
 Pintar y colorear con lápices, pinceles, ceras, rotuladores
 Moldear figuras con papel (papiroflexia), plastilina, arcilla, barro, agua con harina
 Realizar puntillismo con lápiz, bolígrafo, punzón
 Hacer mosaicos, collage
 Sonarse
 Desgajar una naranja
 Desabrocharse y abrocharse los botones, subirse la cremallera del abrigo
 Atarse los cordones ( a partir de 4-5 años)
 Poner chinchetas, clips (5 años)
 Tender ropa usando pinzas
 Amasar harina y agua
 Enroscar y desenroscar tapones
 Realizar encajes de figuras de diferentes formas y tamaños
 Ensartar bolitas en un hilo, anudar con distintos tipos de materiales y grosores, insertar clavijas en tableros perforados para realizar formas.
 Pasar un cordón por agujeros, variando el grosor del cordón y el diámetro del agujero.
 Con un saco con arena: presionarlo, agarrarlo, desplazarlo
 Hacer construcciones o formas planas con palillos
 Mover marionetas, pintarse personajes en los dedos y jugar como si fueran títeres
 Pasar páginas de un libro
 Chascar los dedos
 Cepillarse los dientes
 Llenar y vaciar recipientes con cuentagotas

Otros parámetros psicomotrices: el esquema corporal

Además del desarrollo de la motricidad gruesa y fina, existen otros parámetros o aspectos que están relacionados con el desarrollo psicomotor y es importante tenerlos en cuenta, tales como el esquema corporal, la postura, la coordinación, el equilibrio, el tono muscular, las relaciones espaciales y temporales. De entre todas ellas, me gustaría resaltar la importancia de que el niño adquiera un adecuado esquema corporal, pues la toma de conciencia sobre su propio cuerpo, las partes que lo integran y sus funciones, contribuirá al conocimiento de uno mismo, de los demás, y le ayudará a situarse en el espacio y situarse a los objetos y los demás en relación a su propio cuerpo. Es un aprendizaje fundamental que debe darse en los primeros años del niño y que culminará (alrededor de los 6-7 años) con aprendizajes más complejos como la definición de la lateralidad (ser consciente de que tenemos dos lados en el cuerpo, el derecho y el izquierdo y definirse a uno mismo como diestro o zurdo), el concepto de simetría, acciones en espejo, etc.

¿Qué tipo de actividades y juegos pueden realizarse para ayudar a desarrollar un buen esquema corporal?

Hasta los 4 años se centrarán sobre todo en que el niño conozca su propio cuerpo, las partes, enseñándole a identificarlas en uno mismo y en los demás; en conocer conceptos espaciales como delante/detrás, arriba/abajo, dentro/fuera, cerca/lejos, lleno/vacío y a situarse ellos mismos y los objetos en el espacio y se introducirá algún concepto temporal muy sencillo (día, noche, mañana, tarde). A partir de los 4 años se comenzarán a introducir los conceptos de derecha/izquierda, en medio/en frente y los conceptos temporales (días de la semana, meses, mañana, tarde, noche, ayer, mañana, etc.). Se trata de enseñar al niño a situarse en primer lugar en el espacio y después en el tiempo (más complejo). Algunos ejemplos de actividades son los siguientes:

- Pedir al niño que identifique algunas partes del cuerpo en él mismo y los demás o en un dibujo. ¿Qué es esto?
- Pedir al niño que toque partes del cuerpo que vayamos indicando
- Colorear, rellenar diversas partes del cuerpo en un dibujo
- Darle alguna imagen en la que falten partes del cuerpo para que diga cuáles faltan.
- Jugar a decir para qué sirve cada parte del cuerpo, a meter cosas en el cuerpo y sacarlas
- Que el niño ponga objetos en relación a su propio cuerpo (encima de la cabeza, bajo el brazo, delante de él…) u objetos en relación a otros objetos (a la derecha de/izquierda de…).
- Jugar a decir cosas que estén cerca o lejos del niño o de u objeto
- Seguir ritmos con diferentes partes del cuerpo
- Mantener el equilibrio en diversas posiciones y movimientos (juego de las estatuas)
- Realizar gestos con diferentes partes del cuero que indique una canción, etc.

Relación del desarrollo psicomotor con otros aprendizajes

Recapitulando todo lo explicado hasta el momento, podemos decir que el desarrollo psicomotor está relacionado con:

 El desarrollo cognitivo: la adquisición de habilidades motrices gruesas y finas favorece que el niño pueda explorar el entorno y realizar diversas acciones, contribuyendo así a la acumulación de experiencias que influyen en la maduración cerebral (se crean nuevas conexiones y redes neuronales) y en el desarrollo cognitivo.

 El desarrollo afectivo: El desarrollo psicomotor también permite al niño vincularse con el mundo que le rodea, con los demás, con los objetos. El desarrollo psicomotor contribuirá además especialmente al desarrollo de lazos afectivos si los padres acompañan al niño en este proceso y lo estimulan a través de juegos y actividades.

 El desarrollo del lenguaje: gracias a la interacción del niño con el mundo, con los objetos, irá creando los referentes materiales y concretos (conceptos) a los que se referirán después las palabras.

 Aprendizajes como la escritura: el desarrollo progresivo de la motricidad fina preparará al niño para la adquisición de la escritura, pues será capaz de realizar movimientos cada vez más precisos que le permitirán sujetar correctamente el lápiz (exige mucha precisión en los dedos), realizar trazos controlados, realizar correctamente las letras (son movimientos muy precisos).

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